SUBREGION DE LA PAMPA
Históricas
La Maldonado

Esta leyenda es de la Región del Este (Entre RÃos y Buenos Aires). Versión adaptada del relato que figura en Leyendas de Nuestra Tierra de Carlos Villafuerte. Editorial Corregidor. Bs.As. 2002
El arroyo Maldonado era uno de los lÃmites naturales de la ciudad, antes de que se incorporaran los entonces pueblos de Belgrano y Flores. Se convertió luego en un depósito de basuras y desperdicios. Cuando llovÃa, recibÃa el agua de una gran superficie de terrenos, del que era desagüe natural, y se transformaba en una enorme laguna de agua sucia, por ello era pintoresco pero muy temido por sus desbordes y por ese motivo los terrenos adyacentes a él quedaban desvalorizados. Las autoridades decidieron que el arroyo serÃa entubado, como solución definitiva para los múltiples problemas que ocasionaba su curso a través de una ciudad que se extendÃa cada vez más 'tierra adentro'. En el año 1929 se comenzó a trabajar en las excavaciones. Luego de este importante trabajo, que ocupó centenares de obreros y máquinas que fueron traÃdas del exterior, se emprendió la segunda etapa: un verdadero alarde de ingenierÃa que consistÃa en levantar columnas destinadas a soportar una losa gigantesca. Fue la obra de más trascendencia que fuera realizada en esa época en la Capital, fue proyectada por Obras Sanitarias dela Nación, como parte integrante de un amplio plan de desagües pluviales de la metrópoli. Luego de entubado el arroyo, se construye sobre él una amplia calle - primero de tierra - y en el año 1936 se resuelve construir la actual Juan B. Justo. Bajo ésta corre entubado el arroyo, y en su trayecto por la ciudad, cruza los barrios de Liniers, Villa Luro, Velez Sarsfield, Santa Rita, Villa General Mitre, Villa Crespo y Palermo." - Información obtenida de los posters desplegables realizados en el marco del Programa "Patrimonio de los Barrios: Ningún futuro sin pasado", desarrollado por la Dirección General de Patrimonio, en el año 2004. Fragmentos del libro: "Historia y leyenda del arroyo Maldonado" Cuadernos de Buenos Aires XXXVIII. Diego A. Del Pino . Setiembre 1971 -.
SUBREGION DE CHACO
Plantas
El palo santo
Hace muchÃsimos años, un joven llamado Cosakait, que era muy apuesto y virtuoso., se enamoró de una joven pero no fue correspondido. Finalmente se enfermó de tristeza y murió. En su lecho de enfermo pedÃa que viniera su amada pero ella nunca se presentó. Antes de morir dijo que el dios Yago lo llamaba pero que él iba a estar siempre con su amada, adornando su cabellera con perfumadas flores, ahuyentando insectos de su lado y perfumando el agua.. Luego de sepultarlo, todos observaron con asombro que surgÃa un árbol, al que llamaron cosakait, apreciado por sus aromáticas flores y perfumada madera. Profundamente apenado por el dolor del joven, el dios le concedió vida eterna en aquel árbol que luego se expandió por toda la selva, cumpliendo con las promesas del enamorado.
Los tobas denominan cosakait al palo santo y lo consideran un árbol venerable por su nobleza.
Esta es una leyenda toba.
El árbol: De unos 18 metros de altura, es un árbol mediano con copa de hojas pequeñas bifoliadas, gran cantidad ramas, y frutos en forma de cápsula color verde oscuro. Nativo del Norte Argentino y Bolivia. La madera: Es una madera muy dura y pesada, con un peso especÃfico de 1.3. De color verdoso con vetas castaño claro bien marcadas, lo que la hace muy agradable a la vista, también desprende un agradable aroma. Es una madera de extraordinaria resistencia y durabilidad, resiste muy bien a la intemperie y al desgaste por rozamiento. Son clásicos los mates, ceniceros, vasos y adornos de Palo Santo ya que es una madera muy vistosa y duradera. También se la utiliza para ciertos instrumentos musicales, mueblerÃa de lujo, y otros trabajos que requieran excelente terminación y durabilidad.
SUBREGION DE PATAGONIA
De animales
La leyenda de la ballena

Hace muchos años atrás, la ballena no vivÃa en el mar sino en la tierra, entre los tehuelches. Andaba de un lado a otro, pastando, y al ser tan gorda, no podÃa recostarse contra un arbusto sin triturarlo. Pero el problema mayor de Goos fue otro. Entre los tehuelches desaparecÃan las cosas, las plantas, los animales, la gente. Zorros, maras, peludos, los quillangos de piel de guanaco, los perros con que los indios cazaban, un árbol con su raÃz, una bandada de flamencos, se evaporaban sin explicación. Lo mismo ocurrÃa con las personas, grandes y chicas, familias enteras, atareadas en coser sus taparrabos o a punto de almorzar tranquilamente sus huevos de ñandú, desaparecÃan en el aire. Los tehuelches le pidieron ayuda a Elal. Y el héroe Elal descubrió que Goos cuando bostezaba se tragaba cualquier cosa que estuviera cerca. Su bocaza funcionaba como una aspiradora. El misterio estaba aclarado, ¿pero cómo recuperar todo lo que habÃa en la panza? Elal urdió un magnÃfico plan: se convirtió en tabano. Aprovechando un bostezo se metió dentro de la ballena. Estaba oscuro. El héroe clavó su agijón en la garganta de Gooss, tantas veces que la molestia la hizo carraspear. Entonces la ballena expulsó a todos sus ocupantes, incluido Elal. Sal Asà fue como recuperaron la libertad las maras, los zorrinos olorosos, los ñandúes, las árboles con sus raÃces y los indios con sus adornos de plumas, sus quillangos, sus boleadoras, sus mocasines. Elal pensó que el mejor lugar para la ballena no era la tierra sino el agua y decidió mudarla al mar. Transformó sus patas en un par de aletas y la mandó a vivir en el oceano, con orden de no tragar nada que fuera más grande que un huevo de langostino enano. Por eso ahora ella se alimenta sólo de cosas minúsculas. A Goos le gusta el mar. Está mucho más cómoda, y sobre todo más fresca, aunque no bajó mucho de peso.... El territorio donde vivÃan los tehuelches quedó bastante pelado. Esto se debe a que la ballena anduvo largo tiempo arrastrando la barriga por ahÃ. Pero igual es lindo asÃ, liso

Adaptación de una leyenda tehuelche: Nota: Elal era un héroe sagrado para los tehuelches y para otros pueblos cercanos. Les enseñaba secretos, el misterio del fuego y como cazar animales para alimentarse
De plantas
El Pehuen
El pehuén es árbol que sustentó la vida IndÃgena araucana. Los pehuenches, tribu de Arauco, tomaron su nombre precisamente del árbol, del pehuén o pino patagónico o araucaria, cuyo nombre cientÃfico es "araucariaimbricata", de la familia de las taxáceas, indÃgena de Neuquén, que vive de los 1.000 a' los 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Alcanza su desarrollo hasta unos 30 metros de altura, y hay algunos ejemplares que llegaron a los 50 metros. Su crecimiento es lento. Su tronco es recto, cilÃndrico, de corteza gris oscura, a-grietada, y de ramas horizontales. Es buena madera para la construcción, y da una fruta comestible, dulce. Este árbol, lo mismo que el algarrobo para los naturales del noroeste argentino, ha dado a la raza nativa pan y vino. En los dÃas de invierno cuando al araucano le faltaba la caza del guanaco, del avestruz o del huemul, tenÃa como reserva las pinas del pehuén. Las cocinaba, hirviéndolas y las comÃa calientes, tostándolas y también hacÃan guisados. Es el sÃmbolo de Neuquén. Casi se podrÃa decir: su marca registrada, aunque sólo una porción de la provincia está cubierta por ellas. Su distinción del resto de las especies árboreas y vegetales que cubren la Patagonia la hacen reconocida en donde se la vea.
Sobreviven en un pequeñÃsimo puñado de sitios en el mundo, pero solas, contra el viento y el frÃo, las araucarias han sabido adaptarse a este territorio y ganarse, por supuesto, un lugar. AllÃ, donde sólo los arbustos más duros pueden resistir los crudos inviernos, estas especies siguen creciendo. La zona en donde se encuentra la mayorÃa de estos bosques se llame Villa Pehuenia.
Los bosques de araucaria crecen a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, entre el lago Caviahue y el norte del lago Lolog, a ambos lados de la cordillera. Su crecimiento es lentÃsimo, pero puede llegar a alcanzar alturas de hasta 40 metros. No serÃa raro que algún pehuén que alimentó a aquellos antiguos araucanos todavÃa esté en pie, porque una araucaria puede lograr vivir de 500 a 1.000 años. Incluso, algunos de los ejemplares más antiguos de Sudamérica tienen 3.000 años.
Y, a diferencia de otros vegetales, cualquiera podrÃa reconocer fácilmente en esta especie al macho de la hembra: el pehuén masculino tiene 5 o 6 ramas que sobresalen de la copa. Son esos que se ven dirigirse, largos, hacia arriba. El femenino, conocido como piñonera, da una piña cada dos años. La madera del pehuén es de excelente calidad, pero su explotación está limitada dada la rareza de la especie. De hecho, en 1941 la provincia de Neuquén creó el Parque Caviahue-Copahue para proteger los bosques de pehuenes y araucarias, atractivos caracterÃsticos de la región.
La leyenda
Hace muchÃsimo tiempo, los araucanos pasaron por un perÃodo de muchas necesidades. Él hambre castigaba a todas las tribus. Y los que más sufrÃan eran los niños y los viejos. Entonces, en reunión de jefes, resolvieron enviar hacia los cuatro vientos, por distintos caminos, a los jóvenes más fuertes para que buscaran alimentos -vegetal o animal y volvieran con lo necesario para salvar a las tribus. Pasaron los dÃas y comenzaron a regresar los enviados con las manos vacÃas. Faltaba tan sólo uno, el más vigoroso y hábil. Tardaba y no llegaba. Las esperanzas se iban desvaneciendo. La impaciencia y la desesperación se convirtieron en llanto de niños y en lágrimas de viejos. Hasta que por fin lo vieron aparecer, extenuado, cargando un gran bolsón con piñones de pehuén, que volcó delante de los viejos de las tribus. ¿Qué es esto que traes le preguntaron si no es fruto del árbol sagrado? Bien dices, abuelo. Es el fruto del árbol sagrado que nos salvará a todos. Pero, ¿cómo te atreves, hijo? Deje que le cuente, abuelo y luego decidirán. Después de andar por largos caminos sin encontrar nada para aliviar las necesidades de ustedes, subà por cerros desconocidos, cuando de pronto se me apareció un anciano, de larga barba, de cara blanca y de ojos azules. Alto, de andar a grandes trancos y me dijo: ¿Qué buscas por mis montañas? Entonces le conté de los apuros que estábamos pasando, que j los niños y los ancianos sufrÃan y que pronto morirÃan si no ¡ regresaba con algo para salvarlos. ¿Por qué desprecian los piñones del pehuén? --me preguntó. Son frutos del árbol sagrado, duros y creemos que son venenosos. No, hijo, es un alimento extraordinario, me respondió. Pero tienes que hervirlos para ablandarlos y luego asarlos para comerlos. Cada piñón es suficiente para alimentar una familia, Y cuando llegue el invierno los entierran para que el frÃo no los perjudique y asà tendrán alimento todo el año, aunque te falte la caza. Luego de decirme ésto, desapareció en un instante. Y aquà me tienen con este bolsón de piñones grandes que he recogido del suelo, de los muchos que hay en nuestros hosques. Los ancianos reunidos meditaron en la noticia que trajo el último de los enviados. Juntaron a las tribus y contaron lo que ell joven les habÃa dicho y todos estuvieron de acuerdo en creerle. Desde entonces no hubo más hambre y todos los años cosecharon grandes cantidades de piñones que guardaban bajo tierra y se mantenÃan frescos durante mucho tiempo. Aprendieron también a fabricar con los piñones el chahuÃ, bebida fermentada. Cada dÃa, al amanecer, con un piñón en la mano o una ramita de pehuén, rezan mirando al sol:"A ti de debemos nuestra vida, y te rogamos a ti, el grande, a ti nuestro padre, que no dejes morir a los pehuenes. Deben propagarse como se propagan nuestros descendientes, cuya vida te pertenece, como te pertenecen los árboles sagrados".


